En las últimas décadas la migración internacional en el mundo se ha incrementado tan notoriamente que se estima que en 1990 habría habido 120 millones de personas viviendo en países distintos del de su nacimiento. En América Latina, si se considera solamente los movimientos en la misma región y hacia América del Norte, según los censos de población el número de migrantes habría pasado de 1.5 millones en 1960 a 11 millones en 1990.

Esta situación y sus consecuencias han sido abordadas en diversos foros mundiales y regionales, en los que se ha recomendado fortalecer el intercambio de información sobre los movimientos migratorios. En particular, el capítulo X del Programa de Acción adoptado en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, está dedicado a la Migración Internacional. Allí, en el párrafo 10.8, se dice con respecto a la información sobre este tema: "En cooperación con las organizaciones internacionales y no gubernamentales y las instituciones de investigación, los gobiernos deberían apoyar la reunión de información sobre las corrientes y las cifras de los migrantes internacionales y sobre los factores que causan la migración, así como también vigilar la migración internacional.

Con respecto a la distribución del ingreso, América Latina sigue siendo la región del planeta con peores indicadores, lo que se ve agravado porque en algunos países se observa incluso una acentuación de la concentración del ingreso. Por consiguiente, es imperioso el desarrollo de políticas distributivas que apunten a mejorar la capacidad de generación de ingresos de los estratos de menores recursos, tanto mediante el fortalecimiento de las redes de protección social como a través de la adopción de un modelo productivo más inclusivo.